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lunes, 22 de septiembre de 2014

GREEK FOOD FESTIVAL

Prácticamente todos los fines de semana hacen alguna celebración para recaudar fondos para alguna asociación. Se paga una entrada que según la reunión te da derecho a alguna cosa, en algunas reuniones pagas la entrada y hay paradetas donde pruebas comidas y bebidas, en otras es la entrada para un concierto, ballet, o evento deportivo o  como en esta ocasión era un brunch completo además de paradetas con venta de bisuterías o productos religiosos o dulces.

Yo tenía ganas de ir a alguno de estos eventos para ver que se hacía, así que el domingo después de desayunar (gran error) nos vestimos y fuimos hacia allí. No teníamos ni idea de que en Modesto hubiera una iglesia griega y mucho menos tantos feligreses, otra muestra de que aún siendo una ciudad relativamente pequeña, todavía nos queda mucho por descubrir.




Empezamos muy mal la visita ya que entramos por la salida, (que conste que íbamos siguiendo a la gente, aunque la verdad es que el resto cuando se dio cuenta dio media vuelta y supongo iría a buscar la entrada), pero bueno, ya llegaríamos a la entrada. Así que lo primero que vimos fueron las paradas donde se podía comprar los dulces, ¡tenían una pinta!, resistimos el primer impulso de comprar, pensando que ya lo haríamos después. Fuimos a parar a otra carpa donde había un gran escenario rodeado de muchas mesas, pensamos que habíamos pagado para ver las danzas que todavía no habían comenzado, así que fuimos a dar otra vuelta esperando que fuera la hora del espectáculo. Seguimos un pasillo por el que la gente salía (nosotras entrabamos), y estaba repleto de fotografías de gente que supongo forma parte de esta comunidad, también pudimos ver que es un edificio grande con cocina, biblioteca, baños, despachos y más (pero con puertas cerradas, así que no se que más). Hasta que llegamos a lo que debía ser la entrada y una señora nos cogió los tickets y muy amablemente nos indicó que siguiéramos al chico de la corbata azul, que nos hizo sentar en una de las cien mesas que debía haber en aquella sala, aún no nos habíamos sentado y ya estábamos rodeadas de chicos/as que nos empezaron a servir agua, vino, café y ensalada.
Kserotigana
 
Kourabiethes                        baklava
Nuestra cara debía ser todo un poema, ¿como nos vamos a comer una ensalada a las 12 de la mañana? ¡si acabamos de desayunar!, además la mesa se iba llenando de gente, (estábamos totalmente fuera de juego), hasta que por fin se sentó delante nuestro un matrimonio que debió vernos un poco apuradas y se puso a hablar con nosotras, cuando le expliqué que  eramos de España y que hablaba muy poco inglés me habló en español, cosa que me supuso un gran alivio. La ensalada tenía muy buena pinta pero solo nos comimos las aceitunas y el queso, y de repente nos plantan delante un enorme plato con un cuarto de pollo una enorme ración de arroz y otra de guisantes acompañado de una gran rebanada de pan, ¡¡¡Dioooos!!!,  encima era muslo, (soy incapaz de comerlo), así que como pude pedí que me lo cambiaran, después de un buen rato llegaron nuestros platos, pero otra vez era muslo, y el señor que no hablaba nada de español se puso a reír y le explicó a una chiquita que por favor nos lo cambiara de nuevo, (la cosa es que con el trabajo que tenía la chica no se molesto lo más mínimo, al contrario nos pidió disculpas no se cuantas veces y rápidamente lo solucionó), ¡más moona!. La sra. que se llama Lupe tenía el mismo problema que nosotras, no tenía hambre. Otra vez fue el marido el que solucionó la situación y pidió que nos hicieran un take away,  pero...  faltaban los postres. Estos si que me los comí, era Baklava, (que yo pensaba que era típico árabe y resulta que es griego). Para salir del gran comedor nos hicieron pasar por una sala donde vendían los típicos pastelitos y allí si, allí caímos. Ya con nuestra bolsa de dulces y el pollo fuimos a disfrutar de los bailes regionales que con la tan conocida melodía nos hizo disfrutar, reír y aplaudir como locas, (que falta estoy de una buena fiesta...)